Cómo encontrar una ayuda


Una niña caminaba por el mundo redondo. Necesitaba urgentemente una ayuda, porque no tenía ninguna y todavía era muy pequeña.
¿Pero de dónde cogerla si no quieres robar?

La pequeña incluso habría robado la ayuda si hubiera sabido dónde.


En el bosque encontró al lobo feroz. Le dijo:


– Querido lobo feroz, necesito urgentemente una ayuda.
– ¿Para qué la necesitas, pequeña niña? – preguntó el lobo.
– Una ayuda siempre es útil. – replicó la niña – Por ejemplo, cuando te has perdido en este mundo.
– Entiendo. – dijo el lobo – ¿A dónde quieres ir?
– ¡A todas partes! – exclamó la niña.

El lobo tosió:
– Todas partes es fácil de encontrar y fácil de perder. Además, tienes
sólo dos piernas. Eso va ser difícil.
– La niña preguntó:
– ¿Qué puedo hacer?
– Ven conmigo. – dijo el lobo – Yo no tengo ninguna ayuda, pero el toro fuerte si tiene pinta de tener alguna.
Así que se dirigieron al prado donde estaba el toro.

Allí el lobo dijo:
– Querido toro fuerte, esta niña necesita una ayuda. ¿Tienes alguna?
– ¿Para qué necesita la niña una cosa así? – preguntó el toro.
– Siempre es útil. – contestó el lobo – Por ejemplo, cuando uno se ha perdido en este mundo.

Y la niña añadió:
– Y cuando el bosque está ardiendo.
– Tenéis razón, – dijo el toro – yo no puedo darte nada de eso, pero quizá pueda serviros para buscarlo. Si es que existe una ayuda, la mujer alta sabrá más de eso.

Los tres fueron a ver a la mujer alta, que vivía encima de la montaña.
– Querida mujer alta – le dijo el toro -, esta niña necesita una ayuda. ¿Tienes alguna?
– ¿Acaso la niña necesita la ayuda por ser todavía pequeña? – preguntó la mujer.
– Sí, por eso – dijo el toro -, pero también en general. Una cosa así es útil cuando uno se ha perdido en este mundo y cuando el bosque está ardiendo.

Y la niña añadió:
– Y cuando el río se desborda.
– Eso es cierto – dijo la mujer -, se necesita una ayuda. Pero yo tampoco tengo, ni siquiera una.

Una tormenta se iba acercando a la montaña en la que estaban. Caían rayos muy brillantes y retumbaban truenos ensordecedores.

– Si en este momento un rayo incendiara el bosque, lobo feroz, toro fuerte y mujer alta – dijo la niña -, o si la lluvia nos arrastrara, ¿qué haríamos?

Todos se pusieron a pensar qué habría que hacer en tal caso, y les entró miedo. Se hicieron una piña mientras la lluvia caía estrepitosamente del cielo.

Ilustración de Rotraut Susanne Berner

La tormenta pasó, y volvió a lucir el sol. El lobo se sacudió, la mujer empezó a bailar, y la niña se quitó la ropa mojada y la tendió en los cuernos del toro para que se secase. Los cuatro humeaban al calor de la tarde.

– ¿Cuándo volveremos a vernos?
– ¿Y dónde? – preguntó el lobo.
– Dentro de un mes en esta montaña – propuso la mujer.

Y la niña dijo:
– O bien dentro de una semana, por si alguien de nosotros vuelve a necesitar alguna ayuda.

Cuando el mundo era joven todavía, de Jürg Schubiger

Publicado por Sònia Broch Camarelles

Me gusta escribir, me encanta la imagen, la fotografía y el vídeo, y disfruto del proceso de creación. Nómada digital. Especialista en Comunicación Digital y Redes Sociales (Licenciada en Comunicación Audiovisual, Valencia). Freelance. Antes de serlo he trabajado como asesora y coordinadora de comunicación digital en instituciones públicas de España y de Ecuador. Soy nómada digital, freelance, y también soy xennial (lo mejorcito de la Generación X y Millennial ;)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: