Anestesia

Anestesia general y local. Me anestesiaron ayer. Me sacaron un bulto de la teta. Cosa menor, benigno.

Hay un antes y después cuando te palpas el pecho y descubres un cúmulo de bultitos que crece y molesta. En agosto me lo noté e inmediatamente fui a revisarlo. Tras eco y biopsia se descartó el mal mayor. Tres meses largos después me lo han extirpado.

Lloré cuando me hicieron las pruebas y me informaron que debían de hacer una biopsia. Por suerte, tenían un hueco y podían hacérmela en el momento. Mi madre esperaba en la sala, y tuve un momento de debilidad. Lloré pensando en ella. No quería que se preocupara. Lloré pensando en mi. Me encontraba en un nuevo inicio. Esa misma mañana entraba a vivir en un departamento cerca del mar, comenzaba nuevos proyectos apasionantes y mi corazón, tras años sin amores, estaba ilusionado con una nueva historia que parecía no tener fin.

Lloré unos minutos, y me reí con la enfermera por llorar. Me reí de mi misma. “No pasa nada”, me decía en mi cabecita. Aún así, no lo pude controlar, fue un torrente de minutos de lágrima suela. Tenía miedo.

Lloré la semana siguiente, una tarde en la cama, esperando los resultados. Lloré unos segundos, y después me abracé a la almohada. Nunca quise creer que fuera algo malo, pero era tan jodido que justo ahora, en un momento pletórico, tocara a mi puerta la temida enfermedad llamada cáncer. No temí morir. Temí que fuera “ahora”, tan pronto. Temí la agonía de los días y la pesadez compartida con amigos y familia.

La tercera vez lloré en los brazos de mi amado. Sin hablar. Calladamente. Vulnerable. Esperaba los resultados. No quería imaginar lo peor. Me mataba.

Finalmente no fue nada. Me salvé. Fue un susto, y tras la anestesia desperté. Recuerdo que soñé. Y sigo haciéndolo que más nitidez. La operación salió muy bien, y con molestias propias de rajarte el borde de un pezón.

Pero yo de lo que quería hablar es de la delicada y profesional atención de todo el personal sanitario. Me recibieron con mucho tacto, amabilidad y sentido del humor.

Tenemos grandes profesionales en la sanidad pública, y el cáncer es una putada. Fin de la reflexión.

Publicado por Sònia Broch Camarelles

Me gusta escribir, me encanta la imagen, la fotografía y el vídeo, y disfruto del proceso de creación. Nómada digital. Especialista en Comunicación Digital y Redes Sociales (Licenciada en Comunicación Audiovisual, Valencia). Freelance. Antes de serlo he trabajado como asesora y coordinadora de comunicación digital en instituciones públicas de España y de Ecuador. Soy nómada digital, freelance, y también soy xennial (lo mejorcito de la Generación X y Millennial ;)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: