Si tuviera una hija

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Ballarina llépola impacient per tastar els caramels (1986, Faura)

Si tuviera una hija y pudiera armarla para la vida, la armaría de paciencia y tolerancia, con un casco contra la estultícia.
Si tuviera una hija, la vacunaría contra la indiferencia y la injusticia.
Si tuviera una hija, viviría en una sociedad con mucha mierda y en paz consigo misma.
Sufriría. Viviría. Soñaría.
Si tuviera una hija, libre de miedos, sería lo que quisiera ser.

(Si tuviera una hija, podría expresarse con el cuerpo y dibujar en el aire, podría ser bailarina)

Hombres en tiempos de oscuridad

Hannah Arendt (1906 – 1975), filósofa y teórica política alemana.

El mundo no es humano por el simple hecho de estar hecho por humanos, y no se vuelve humano por el simple hecho de que la voz humana resuene en él, sino sólo cuando se ha convertido en objeto del discurso […] Sólo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humanos.

A esta humanidad que se alcanza en el discurso de la amistad, los griegos la llamaban filantropía, “amor al hombre”, ya que manifiesta en sí misma la disposición de compartir el mundo con otros hombres.

Hannah Arendt

Lectura recuperada de Fragments (d’altres ments), 03/05/2007.


“Una filosofía de la humanidad se distingue de una filosofía del hombre por su insistencia en el hecho de que no es un Hombre, hablándose a sí mismo en diálogo solitario, sino los hombres hablándose y comunicándose entre sí, los que habitan la tierra”

la màscara

Quiero arrancar la máscara de los astros y el tiempo, desentrañar el fuego de la común hoguera de la vida y la muerte, y poseer la esencia, lo absoluto, lo eterno.

Clara Janés
16/10/2017

𝑳’𝒆𝒔𝒔𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒍, 𝒍’𝒂𝒃𝒔𝒐𝒍𝒖𝒕 𝒊 𝒍’𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏… Quantes màscares ens podem posar al dia? Tantes com per a oblidar qui som i volem ser?

Caretes per acomplir rols socials, caretes per a amagar la vulnerabilitat i mostrar-se forts, caretes per pur ego, d’eixe que ens cega creient-nos el melic del món i tenir sempre la raó. En el fons, de tot, tot, ens posem caretes per a adaptar-nos a la societat, i caretes per a amagar-nos per pors i, sovint, tot boicotejant-nos, no actuant i mostrant-nos tal com som, sentim.

𝑳’𝒆𝒔𝒔𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒍, 𝒍’𝒂𝒃𝒔𝒐𝒍𝒖𝒕 𝒊 𝒍’𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏… treure’s les caretes i mostrar-se tal com s’és, es pensa i se sent. I posar-se’ns per divertir-se, jugar, actuar i entretindre’ns.

Així ho entenc jo. El contrari és un contrasentit i acaba tornar-te incoherent i boig, representant mil i un papers, i cap d’ells l’𝒆𝒔𝒔𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒍, l’𝒂𝒃𝒔𝒐𝒍𝒖𝒕 𝒊 l’𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏…

La realidad

¡Llueve!¡Llueve!¡Mamá, mira cómo llueve!

"Alumbramiento", cuentos de Andrés Neuman

Eso exclama la niña el vestidito rosa, que pasea de la mano de su madre. Para ser sinceros, no nos agrada demasiado el vestidito rosa. Pero así es como la ha vestido su madre, y uno bastante tiene con preocuparse de lo suyo como para ir censurando la vestimenta ajena. y mucho menos la de una niña tan simpática.

Así que la niña del vestidito rosa, riendo sin cesar, tira de la mano de su mare: una mujer de apariencia sobria y un punto distraída o cansada de los continuos hallazgos de su hija. Esto nos la vuelve poco amable, aunque cada uno educa a sus retoños como mejor entiende y uno tiene bastante con lo suyo, etcétera. Reconozcamos que la señora conserva unos magníficos tobillos. Camina erguida como una reina. Tacón va, tacón viene.

– ¡Mamá, llueve!¡Mira cómo llueve!- insiste la niña.

La señora se detiene en seco, nunca mejor dicho, y le clava una mirada que si no tuviera uno ya bastante, etcétera, podríamos calificar de injusta o incluso de terrible. Le suelta la mano a su hija. Mira con didáctica vehemencia hacia arriba, hacia donde se elevan las hileras de balcones floreados bajo un cielo impoluto, azulísimo. Luego vuelve a mirar a la niña y pone los brazos en jarra.

– ¡Llueve, mamá, llueve!

La niña ríe y ríe. Brinca en círculos, sacudiéndose los húmedos hombritos. Su madre menea la cabeza y resopla abultando los labios bien pintados.

– ¡Llueve!¡Llueve…!

Pero sucede que las evidencias rara vez son evidentes: la severa señora detiene el movimiento de su hija como quien posa un dedo sobre un trompo, le aprieta la carita iluminada y se agacha, hablándole al oído:

– Alba, hija. Oye. Que pareces tonta. ¿Es que no te das cuenta de que el agua cae de los balcones?

Alba aparta la cara, baja la vista un momento. Luego chasquea la lengua con fastidio y decide tener paciencia con su madre. Contesta muy despacio, subrayando cada sílaba:

– Ya lo sé, mamá: los balcones. Pues claro. Pero…¡mira, mami, mira cómo llueve! ¡Qué bonita, qué requebonita es la lluvia!

Dicho lo cual, Alba regresa de inmediato a su júbilo y a sus brincos, haciendo ondear ese insólito vestidito rosa del que ya no opinaremos.


PLOU: Quan cau aigua, plou!

“La realitat fot com un clau en el pit”, cantava Oscar Briz (i quan una oració comença així, em ve al cap com “un cuc d’orella” -“ohrwurm”, es diu en alemany quan se’t claven cançons al cap-). El cas, si t’ho creus, ho sents.
“No veiem les coses com són, veiem les coses com som”, se li atribueix, entre altres, a Anaïs Nin. Siga qui siga qui ho va dir, és així.
La percepció està motivada per creences, l’atenció, l’actitud i l’emoció que ens mou. I ens fem grans quan perdem la capacitat de sorprendre’ns, jugar i imaginar, ancorats per limitacions sedimentades al pensament, amb el pas del temps.

Retrato de Madame July

El dolor existe en el mundo,
no puede evitarse, no puede esconderse, no puede desaparecer,
pero si se puede no sentirlo tanto, hablando de él, expresándolo, liberándose y soltándolo.

Quito, gener 2019

Existe un tipo de dolor desesperante, que cuesta mucho digerirlo y contarlo, narrar los hilos que tejen la maraña, descifrar el camino para salir del laberinto. El dolor es ‪vacío‬, es ‪muerte‬. Con dolor te cuesta más respirar, el alma pesa y los pasos se detienen ante muros y abismos. El dolor mata una parte de ti, limita. Luchar contra él no es fácil, el vacío es ‪frío‬ y sientes que te faltan fuerzas. Te cuesta respirar.

Miras de reojo, temeroso de sufrir más, con ‪‎miedo‬ y ‪‎desconsuelo‬. Buscas refugio. Te encierras. Deambulas entre luces y sombras. Te apagas. Y no sabes cuándo se cerrará la herida, pierdes la esperanza de que algún día se cierre. Caes, te intentas levantar. Vuelves a caer y te intentas levantar. Otra vez te caes, y vuelves a intentar levantar cabeza, una y otra vez, y mil veces más, deseas que por fin acabe ese dolor o te mate de una vez.

Ese tipo de ‪dolor‬ no se lo deseas a nadie.

Moviment

A la marjal, camí a la mar (Corinto) · 27/05/2012

Tot depèn
mirant el cel, el buit, una papallona que passava per ahi… mirant amunt o abaix, en un món al revés sense ales ni peus. Mirant ací i allà, veig, imagine, m’entretenc, enraone, em confonc i arribe a un enteniment, siga estiu o siga hivern.

El temps no para, sols es deté per moments. Són instants congelats en els records que d’un bufit s’emporta el vent. Un procés de trànsits i canvis, aprenentatges i horitzons per mirar segut a la cima d’una muntanya o vora mar, sempre somiant i amb seny.

Posant els ulls més enllà dels nassos i prenent perspectiva, la imatge es torna nítida: viure és moviment.

A la muntanya (Rodant pel Puvijol) · 06/07/2012

Carlota

Autorretrat: Muntanyes d’esquenes (Quito, 2013)

Dicen que es metafórica porque ve lo que siente,
como cuando le piensa y,
encorvada,
frágil e indefensa,
le extirpa el corazón con una mano.

Dicen que siente mucho, que es intensa,
y no sabe ni quiere ser de otra manera.

Dicen que parece dura como una piedra, y así se cree,
de lo contrario estaría muerta.

Dicen,
sabe,
que no hay verbo sin acción,
que sin contemplación no existe belleza,
que las sonrisas son alas,
que no hay dos atardeceres iguales y
que no hay noche que sea eterna,
que despertar es abrir los ojos al mundo, y
vivir, respirar.

Soy Júlia

Conca, 23/08/2002

No me gusta Marta. Me suena a pedazos y ferretería, a clavos cayéndose sobre cristales, fragmentos, rupturas, golpes y heridas. Me he cansado de escucharlo. Ya no respondo a ese nombre.

Marías hay muchas, y Anas, Lauras, Patricias…Julia. Julias personalmente conozco a pocas. Julia, me agrada su grafía. Julia, repito en voz alta y parece que encaja. Júlia, pronunciado en catalán me convence aún más.

A Júlia le gusta silbar. Sigue subiendo por las rampas del portal del piso en el que vivía cuando era pequeña y, como entonces, corre por el pasillo para ir del salón a la cocina y viceversa, saltando a mitad camino para tocar techo. Júlia, en casa de sus padres, siempre canta flamenco en la ducha.

Júlia me gusta. Ésa soy yo. Me llamaré Júlia.